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sábado, 15 de febrero de 2025

ELISEO Y LA MUJER SUNAMITA.

ELISEO Y LA MUJER SUNAMITA
Eliseo seguía visitando diferentes pueblos y ciudades enseñando y predicando. 
En un lugar llamado Sunem. Eliseo conoció a una mujer muy rica, y cada vez que Eliseo pasaba por aquella ciudad la mujer lo hospedaba en su casa y allí era cuidado y alimentado por aquella sunamita, que amaba tanto al Señor que cuidaba que al profeta de Dios no le faltara de nada.

Pero un día ella pensó: Este es un hombre de Dios, le construiremos su propia habitación en esta casa, con una cama cómoda, una mesa y una lámpara, para que él pueda venir cuantas veces quiera. Contrató unos albañiles que le hicieron la habitación para el profeta Eliseo.
Eliseo apreciaba mucho la bondad de la mujer sunamita hacia él, así que Eliseo le dijo a su criado Giezi, quien siempre lo acompañaba: Quisiera hacer algo por esta mujer, pregúntale qué puedo hacer por ella.
Giezi le preguntó a aquella mujer qué era lo que necesitaba, pero ella no pidió nada.
Esta respuesta no dejó satisfecho al profeta Eliseo y le pidió a su criado que le sugiriera algo. Giezi se había dado cuenta que aquella familia no tenía hijos, el marido era un hombre muy mayor, así que sugirió a Eliseo que un hijo les haría muy felices. Eliseo le pidió a Giezi que fuera a llamarla. 

Dentro de un año estarás esperando un bebé, le dijo Eliseo a la mujer. Ella se asombró, "¿No será una broma? Tu eres un hombre de Dios... pero esto es demasiado, me parece una broma" dijo

Pero Eliseo no estaba de broma, un año después la mujer tuvo un bebé. La familia estaba feliz con su bebé.
El niño creció y se convirtió en un muchacho grande. Sus padres lo amaban y el niño era feliz jugando en el campo. Un día de mucho calor el muchacho fue a ver a su padre que estaba segando; el sol calentaba con fuerza y el chico de repente dijo : "Ay mi cabeza", y cayó al suelo desmayado. El padre ordenó a los criados que lo llevaran a casa con su madre.
La madre lo tuvo en sus rodillas hasta que a mediodía el chico murió. La mujer puso al niño en la cama de Eliseo y lo dejó solo. Después le dijo a su marido que iba a ir a buscar a Eliseo, y le pidió que mandara con ella a un criado y una asna.

Eliseo vio a la sunamita de lejos cuando estaba llegando a encontrase con él. Eliseo pidió a Giezi que saliese a su encuentro y le preguntara si la familia se encontraba bien. pero la mujer no quería hablar con Giezi.

Ella estaba muy cansada y solo quería encontrarse con el profeta Eliseo y contarle lo que le había sucedido a su amado hijo. Ella quería llevarlo a su casa, a la habitación en donde se encontraba su hijo muerto.
Cuando la sunamita llegó ante Eliseo se arrodilló y agarró sus pies. Giezi quiso apartarla pero Eliseo le pidió que la dejara. Déjala le gritó Eliseo, esta mujer está en amargura.
¿Qué te ocurre? le preguntó Eliseo
Es mi hijo, ha muerto, le respondió la mujer.

Eliseo le pidió a su criado Giezi que fuera corriendo a la casa, entrara en la habitación donde yacía el chico muerto y colocara su bastón encima. Giezi así lo hizo, pero no sucedió nada, el niño no despertaba.

Pronto llegó Eliseo y lo primero que hizo fue asegurarse que el chico estaba muerto. Entonces Eliseo oró a Dios y a continuación se tumbó sobre el chico. El joven comenzó a entrar en calor. Se volvió a echar sobre él y el chico estornudó siete veces y finalmente abrió los ojos.

Copiado de Ana Perez.





lunes, 6 de mayo de 2024

domingo, 4 de febrero de 2024

MILAGRO DE LOS PANES Y LOS PECES

                             
Jesús vio que había una gran multitud y había que darles de comer. Andrés uno de los 
discípulos le dijo que un niño tenía 5 panes y 2 peces pero que no era suficiente.
Jesús pidió que se los trajeran y bendiciéndolos pidió a sus discípulos que los distribuyeran.
Todos se saciaron con los panes y los peces que los discípulos repartieron, incluidos las mujeres y los niños que había. Y cuando todos hubieron comido, aun se recogieron 12 canastos con los pedazos que sobraron.


sábado, 3 de febrero de 2024

MILAGRO DE LA VIUDA DE NAÍN

                                Viuda de Naín llora de alegría

Jesús y sus discípulos acompañados de una gran multitud, iban a Naín.

A la entrada del pueblo se encontraron con unos hombres que llevaban a enterrar a un muchacho.

El muchacho era hijo único de una viuda.

Jesús sintió compasión por ella y se acercó a la camilla.

"¡Joven levántate" le dijo al muerto.

Al momento el muchacho se levantó y empezó a hablar.

viernes, 2 de febrero de 2024

MILAGRO DE LA PESCA MILAGROSA


 

Un día Jesús estaba a la orilla del Mar de Galilea. Como siempre, multitudes lo seguían para escuchar sus palabras.

Jesús vio dos barcas que estaban en la orilla del mar, los pescadores estaban lavando las redes.

Jesús subió a una de las barcas que era de Simón y le pidió que se alejaran un poco de la orilla. Desde allí se dirigía a las multitudes y les enseñaba.

Cuando terminó de hablar Jesús le pidió a Pedro que avanzaran a aguas mas profundas y que lanzaran sus redes para pescar. Pedro respondió "Maestro, hemos estado toda la noche echando las redes y no hemos pescado nada, pero ya que me lo pides echaremos de nuevo las redes.

Echaron nuevamente las redes y algo asombroso ocurrió, cuando quisieron recoger las redes éstas tenían tantos peces que estaban comenzando a romperse.

Entonces llamaron a los pescadores de la otra barca para que les ayudaran con la pesca, los pescadores eran Juan y su hermano Santiago.

Entre las dos barcas recogieron las redes y había tal cantidad de peces que se llenaron las dos barcas de tal manera que parecía que se iban a hundir a causa del peso de los peces.                               


jueves, 1 de febrero de 2024

MILAGRO DE LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO


                                 Resurrección de Lázaro

    Había un enfermo llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta. María era la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos; su hermano Lázaro había enfermado. Entonces las hermanas le enviaron este recado:

    -Señor, tu amigo Lázaro a quien tanto amas, está enfermo.

    -Esta enfermedad no es de muerte, sino para glorificar al Hijo de Dios -comentó Jesús con sus Apóstoles.

    Pasados dos días les dijo que debían regresar a Judea porque  Lázaro había muerto.  Se pusieron en camino y cuando ya estaban cerca de Betania, Marta, que había sabido que llegaba Jesús, salió a su encuentro diciéndole.
    -Señor, si hubieras estado aquí mi hermano Lázaro no habría muerto...

    -Resucitaré a tu hermano -le prometió  Jesús.

    Marta avisó a su hermana María que el Maestro estaba allí, y que la llamaba.  Los judíos que habían venido de Jerusalén a darles el pésame y estaban en la casa pensaron que iba al sepulcro y la acompañaron.  María, al llegar donde estaba Jesús, se postró llorando a sus pies al tiempo que se quejaba igual que su hermana. Jesús se conmovió y también lloró.

    -¿Dónde lo habéis puesto? -preguntó.
    -Ven, Señor, y lo verás.
    Cuando llegaron al sepulcro hizo que retiraran la losa de piedra que tapaba la entrada.  Marta le advirtió que ya olía mal, pues hacia cuatro días que estaba muerto.  Jesús miró al cielo en oración y luego exclamó en voz alta:

    -¡Lázaro, ven afuera!

    Al instante apareció de pie en la puerta.  Jesús ordenó que le quitaran las vendas para que pudiera caminar.

   




miércoles, 17 de enero de 2024

martes, 9 de enero de 2024

martes, 2 de febrero de 2021

lunes, 1 de febrero de 2021

sábado, 11 de enero de 2020

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